miércoles, 20 de noviembre de 2013

Cuando nace un simbolo

Toda Cuba se movía ya al ritmo insurreccional. Al alzamiento en “La Demajagua” le sucedieron otros en Santa Rita, Jiguaní, Baire, Tunas, Holguín y Guisa.
Pero sabía bien Céspedes la necesidad de un golpe importante para demostrar la pujanza de la nueva Revolución. Y fue el glorioso Bayamo el punto elegido; desde el 18 de octubre comenzó la batalla que culminó dos días después con el triunfo mambí.


Un pueblo entero con el furor de la victoria, la admiración y el agradecimiento, se lanza a recibir a las huestes independentistas para colmarla de abrazos, aclamando a los guerreros de la patria bajo el repique enardecedor del campanario.
Fue allí, hace 145 años,  donde nació el Himno de Bayamo que encierra en sí la esencia cultural de la sangre de esta isla. Por tal motivo, cada 20 de octubre desde 1980, celebramos el día de la cultura cubana
Pero cuenta Antonio Núñez Jiménez en su libro “Cultura, estado y Revolución”, que la marcha combativa nació más de un año antes de aquellos sucesos.

Una noche de agosto en la logia masónica “Redención de Bayamo”, cuando, ya casi listos los preparativos de la guerra, Francisco Maceo, conocedor de las cualidades de Pedro Figueredo para la música, lo exhortó a componer “nuestra Marsellesa”.

Le bastó una madrugada a Perucho complacer el deseo de Francisco y unos minutos a todo el grupo para ver encender su sangre con  las notas de “La bayamesa”.

No quisieron privar al pueblo del profundo sentimiento inspirado en la escucha de su himno y el primero de junio de 1868 en unas fiestas religiosas en la iglesia parroquial de la villa, interpretaron la música, burlando incluso a las autoridades españolas.

Por eso ya lo conocían aquel 20 de octubre. Marchaba Perucho frente a su división justo detrás de la abanderada, su hija Candelaria, cuando encontró la inspiración gracias al calor de su gente y escribió las dos primeras estrofas del Himno Nacional en la montura de su caballo. De mano en mano pasa la melodía hasta que al poco tiempo los presentes hicieron suyo aquel canto.

HIMNO NACIONAL DE CUBA

Al combate corred, bayameses,
que la patria os contempla orgullosa.
No temáis una muerte gloriosa,
que morir por la Patria es vivir.

En cadenas vivir, es vivir
en afrenta y oprobio sumido.
Del clarín escuchad el sonido.
¡A las armas valientes corred!

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