El sector informal cubre todos los servicios, desde el transporte hasta la distribución alimentación, los productos exportados, la vivienda, gasolina, etc...
Un ejemplo pueden ser los huevos o la carne de vaca, racionados por el Estado,- escasea el pienso para animales luego escasean estos dos productos. El Estado planifica su distribución empezando por los hospitales, colegios y hoteles/complejos turísticos, distribuyendo el resto mediante cartillas de racionamiento (de forma muy escasa por supuesto) así que algunos trabajadores, con la oportunidad de hacerlo (almacenes o tiendas), roban parte de estos productos al estado y los venden en el mercado negro según la ley de la oferta y la demanda. Esta venta se produce, en el caso de los huevos, en pesos, en el caso de la gasolina en dólares, aunque la posesión de dólares siempre otorga una ventaja a la hora de comprar cualquier producto.
La única razón posible para la existencia de un mercado negro tan enorme, es que el sector formal, que en el caso de Cuba esta casi totalmente cubierto por el Estado, es incapaz de cubrir todas las necesidades de consumo de la población.
Esto de por sí supone un fracaso de la economía de subvención, por una parte el no poder cubrir una serie de necesidades (fuera de las básicas de supervivencia) de la población y el no poder pagar a la población asalariada (la mayor parte) un salario suficiente, lo que les incita a buscar ingresos suplementarios en el sector informal. Los bajos salarios o la ambición por un mayor nivel de consumo, empuja a muchos Cubanos a renunciar a sus puestos de trabajo y a dedicarse a “inventar” aumentando notablemente su retribución.
Dado que la propiedad de los medios de producción, y por tanto de los productos antes de ser vendidos, son del Estado, la gran mayoría de los productos que llenan este mercado negro son en principio productos robados al Estado, muchos de ellos racionados, como los huevos o la carne de vaca. La única respuesta posible a que el Estado no ejerza medidas para frenar las enormes perdidas que sufre por culpa del mercado negro, es que la corrupción alcanza a un gran numero de funcionarios bajos y medios cuando menos. Son funcionarios los que roban los productos de los almacenes o se aprovechan de su posición de conductor de un transporte publico para hacer negocio – aunque en realidad la gran mayoría de la población podría ser considerada como funcionarios, ya que trabajan para el Estado-, pero la corrupción debe salpicar a los supervisores y funcionarios políticos, si no se pone freno a este constante flujo de perdidas para el Estado y por lo tanto para los servicios sociales de todos los Cubanos.

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