La capacidad de Cuba en este tiempo para adquirir la materia prima o manufacturada que escaseaba en el país dependía del comercio con la URSS, mas o menos ficticio, en el sentido de que el intercambio- por motivos políticos- era enormemente favorable a Cuba.
A partir de los 90, Cuba debe conseguir estos productos en el mercado, partiendo de una economía poco competitiva y dependiente de la exportación de materias primas.
Por ello se empieza a depender para la entrada de divisas de la entrada del dólar en el mercado interno cubano y su posterior recogida por el Estado cubano. Según nuestra impresión la piedra angular de este nuevo modelo que se intenta es el turismo. Nadie duda que el turismo promete convertirse en la base de la economía cubana, si no lo es ya. Geográficamente Cuba es un espacio ideal para el turismo de sol y playa y con el tiempo puede variar su oferta hacia otros tipos de turismo dada la riqueza natural de las áreas de montaña o la atracción que despierta la historia y el carácter de este país.
Es tal su potencialidad que las empresas españolas o canadienses no dudan en saltarse el bloqueo y no temer a las sanciones a pesar de tener otros intereses económicos en USA (Sol Meliá o Iberia). Estas empresas cuentan con condiciones muy beneficiosas en Cuba aunque comunes a otros países, como unos salarios muy bajos de la mano de obra, combinados con unos precios europeos para los turistas.
Así que la entrada de turistas de Europa y América del Norte propicia la entrada de dólares en el mercado. Para ello las tiendas dirigidas a los turistas (mucho mas caras) cobran en dólares: hoteles, bares, restaurantes, taxis, transporte en general,...Estos negocios o son por completo propiedad estatal o compartida con una empresa extranjera.
Parte de la población cubana empieza ha hacerse con dólares también a través de pequeños negocios privados (artesanía, textil, hosteleria,...),bien negocios ilegales (jineteras, mercado negro de puros, ron,...taxis ilegales y un largo etc...) o bien dentro de los negocios del Estado robándole de múltiples formas para conseguir que parte de los dólares de los turistas se queden en sus bolsillos.
Otra parte de los dólares provienen por supuesto de familiares emigrados a USA.
Por su parte el Estado en mayor o menor medida ( menos con las jineteras y algunos otros ) permite el invento, el grande y el chico. Estos dolares los recupera el Estado mediante un creciente numero de comerciales (propiedad del Estado) dirigidos a los cubanos y con precios en dolares. Estas tiendas tienen una mayor variedad de artículos de consumo.
Como la mayoría de los productos en dólares son importados y no absolutamente básicos, el gobierno encuentra aquí una buena fuente de beneficios, poniendo precios muy elevados que han de pagarse ya que no hay competencia. Además en muchos de estos productos solo son importadas las materias primas. Por ejemplo se compra el tomate, se embotella y se aliña en Cuba y se vende como salsa de tomate, se compra harina y se procesa en Cuba para hacer pasta, además estos productos se empaquetan también en el país, lo que demuestra un esfuerzo por dejar la mayor parte del valor añadido del producto en manos del Estado.
Además de las desigualdades económicas el turismo tiene otros impactos negativos sobre los cubanos. Ya que el Estado, preocupado en proteger a los turistas con dólares, no duda en discriminar a sus propia población limitando su acceso a los hoteles, recintos turísticos, transportes; también es notable el opresivo control sobre los cubanos que se relacionan con extranjeros a través de identificaciones e interrogatorios indiscriminados.

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